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Somos lo que comemos

“La mayoría de nuestras enfermedades son debidas a un modo de vida y a una alimentación contra natura”. Frase extraída del libro de Alfred Vogel, pionero de la naturopatía, que estaba convencido que vivir en armonía con la naturaleza, era también alimentarse de la forma más sana y natural.

Somos lo que comemos, por lo que debemos tener especial cuidado en lo que consumimos a diario. Alimentarnos con productos naturales, ricos en fibras, en vitaminas y minerales como son las frutas y las verduras, debería de ser nuestro objetivo. Y si estos alimentos proceden de agricultura ecológica mucho mejor, al carecer de insecticidas y elementos tóxicos durante su cultivo.

Nos preocupamos muchas veces por eliminar las grasas de nuestra alimentación, pero las grasas son necesarias siempre que sean de calidad.

Es cierto que debemos reducir el uso de mantequillas, natas, bollería industrial, comer carne con mucha grasa, embutidos. En cambio, una alimentación rica en aceites de calidad de primera presión en frio de oliva, lino u otras semillas, el consumo de frutos secos o semillas crudas en pequeñas porciones, incluso aumentar el consumo de algunos pescados, nos proporcionan grasas saludables importantes para muchas funciones en nuestro organismo.

El azúcar es un mal de la actualidad, porque hasta los alimentos menos esperados llevan azúcares añadidos. El azúcar es un “roba energía” entre otras cosas. Podemos hacer un consumo razonable de azúcar, o bien podemos optar por otras fuentes que nos aportan más que calorías vacías, como podría ser la miel por ejemplo. O tal vez… podríamos optar por una dieta libre de azúcar, ganaríamos en salud y vitalidad.

Otra de las recomendaciones para llevar una dieta saludable es el consumo de cereales integrales, porque aportan nutrientes vitales para el mantenimiento del organismo como pueden ser la fibra, las vitaminas del grupo B y minerales.

Después de saber cómo alimentarnos y tan importante como es la alimentación te voy a ofrecer tres últimos consejos:

  1. Prepara los alimentos para que preserven las sustancias vitales para el organismo. Los alimentos no deberían recalentarse, se debe de evitar los platos preparados o pre-cocinados, son preferibles los alimentos congelados a los enlatados.
  2. Ensalza el sabor de las comidas con hierbas aromáticas, germinados, brotes, ajo, limón…
  3. Come siempre moderadamente y masticando bien la comida.

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